SOBRE LOS FINES DE LA FILOSOFÍA, LA RELIGIÓN Y EL ARTE
En estos días de reflexión he pensado que el hombre puede a través de la filosofía, la religión y el arte llegar a una misma meta. La meta si se quiere general es el pensar crítico, lo que en mi opinión se consigue al tener conciencia de nuestro mundo y de nosotros mismos. Hegel lo expresa: “como la imagen del mundo que nos creamos los hombres en la filosofía la conciencia del mundo.” El filósofo Schopenhauer con más elegancia señaló que “el pensar crítico (…) es difícil especialmente cuando va contra nuestra necesidad metafísica, que nos empuja a concebir el mundo en la forma en que tenga el mayor sentido y resulte lo más abarcable con la vista y favorable posible”.
Si bien de una observación superficial sobre la filosofía, la religión y el arte parecería que buscan y transitan por caminos diferentes, sin embargo, considero que en realidad no es así.
Si reconocemos que la filosofía es la conciencia del mundo en la que el hombre, en cuanto situado en el mundo, es consciente de éste y de sí mismo, así toda filosofía es justo un intento de traer a la conciencia lo que el hombre es situado en el mundo. Pero, ¿es la filosofía el único intento de esta índole? Creo que no, pues la religión y el arte también comparten ese objetivo.
Si compartimos la idea de que el punto de este mundo del que puede partir una conciencia del mundo está en el supremo estrato, porque ahí está el conocimiento, podríamos decir que el mismo es conocimiento conceptual, que por sí sólo no puede conducir a una vista de conjunto del mundo, sino que a él pertenece también el conocimiento sensible, como toda forma de intuición en general.
Es mi opinión que se puede llegar a la conciencia de uno mismo por medio de tres formas, esto es, a través de la filosofía, la religión o el arte. Pues creo que no estamos en posibilidad de señalar que exista una religión que no tenga la pretensión de ser una visión del mundo; por lo que hace al arte, es claro que el artista aspira a la posibilidad de representar de alguna manera la totalidad del mundo.
El arte, o mejor dicho las obras de arte, tienen en su fondo algo que apunta a mayores órdenes de cosas y ese algo es lo que nos hace tener conciencia de nuestro mundo y de uno mismo, por ejemplo, he experimentado que la pintura ofrece cosas que de otra suerte no somos capaces de contemplar, tal vez porque sus últimas profundidades no son accesibles a nuestro saber aun cuando las ponga ante nuestros ojos la realidad. Así, ¿cuántas veces, en este año han contemplado el sol, la lluvia, o un árbol y les ha generado algún tipo de reflexión?, creo que son escazas, lo que no sucede cuando observamos a través de una pintura. Ello, sin embargo, no quiere decir que sea mejor la contemplación artística, simplemente que es menos usual. Pues, ¿no acaso los artistas se basan en la realidad para plasmar sus obras?
De esta manera estimo que el pensar filosófico se encuentra próximo a la contemplación artística y a la vida religiosa, pues con mayor o menor grado todos buscan el pensar crítico, mediante la obtención de la conciencia del mundo y del papel del hombre en dicho mundo.
Por mi parte, mi meta ha sido desde hace tiempo, fomentar el papel crítico derivado del entendimiento que tenga del mundo y de mi mismo por el camino de la filosofía y del arte. Mi único problema y creo que no es tan singular, es que a pesar de que reflexiono sobre el mundo, sin duda cada vez me acerco más a él, pero nunca puedo resolver del todo las cuestiones en torno al mismo.